Alejandro Ibarra

Testimonio TOC De Daño

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Testimonio TOC de Daño.

Testimonio de afectado Recuperado.

No quería acabar el año sin escribir lo que he podido superar tras mucho intentarlo.

Antes de dar con Alejandro, había procurado solucionar mi problema con dos psicólogas. A pesar de ser muy buenas resolviendo otro tipo de situaciones, yo notaba que lo que me estaba pasando se hacía cada vez más grande.

Tras haber comenzado las sesiones con la segunda psicóloga, encontré la página web del Psicólogo Alejandro Ibarra, ya que tras mucho leer e intentar informarme sobre lo que me pasaba, estaba casi segura de que tenía TOC. Pero esto no era tan fácil; al no haber sido diagnosticada por nadie, también a veces pensaba que tenía algo peor, que me estaba volviendo loca y que esto jamás se iba a solucionar.

Yo quería poner de mi parte e intentar ver que todo esto se estaba arreglando y que estaba mejor, pero cuando me daba cuenta de que eso no era verdad, me desesperaba cada vez más.

Todo lo que me estaba pasando desde hacía unos 4 años sólo lo compartí con mi novio, ya que no quería preocupar al resto de la familia y a los amigos. En el fondo, y contando con él, yo sabía que iba a salir adelante, aunque había días que no confiara en que esto se fuera a resolver,

Él fue el que un día hablando conmigo me dijo “no puedes seguir así, vas a llamar a Alejandro”. Sin dudarlo un momento, esa misma semana me puse en contacto con él, y en unos días estaba en la consulta. Ojalá lo hubiera hecho antes.

Recuerdo la primera sesión con muchas lágrimas, un poco extrañada porque no estaba acostumbrada a ese tipo de sesiones en las que no había que hablar, sino que tenía que “exponerme”, pero con un gran alivio por tener un diagnóstico claro: TOC de daño. No os voy a negar que me costara creer que el tumbarme en una camilla y el centrarme en aquello que me hacía sentir tan mal, fuera a arreglarme la vida…

Pero aquí estoy, 1 año y 8 meses después, con mi alta recién dada. Además he sido capaz de dar pasos importantísimos en mi vida: sacarme las oposiciones y comprarme un piso, ¡creo que no está nada mal!

Durante ese tiempo hubo buenos y malos momentos; los primeros meses, una vez que pasó el verano, pasé una buena racha, hacía años que no me sentía tan bien. A principios de este año, que hoy termina, volví a tener una racha un poco mala ya que me vinieron otro tipo de sensaciones y pensamientos que aún no estaba preparada para controlar.

Le tenía un miedo terrible a este verano, ya que era el primero que iba a pasar sin trabajar en dos meses, con todo el tiempo del mundo para mí y con sesiones con Alejandro bastante espaciadas. Cuando fue llegando mayo, recuerdo repetir muchas veces que esta era mi “prueba de fuego”.

Y la superé, lo hice estupendamente. Ya era capaz de ir al cine sin agobiarme, de disfrutar de un paseo sin que se me vinieran todos esos pensamientos a la cabeza, de reírme tranquilamente sin tener un bajón después…

Los siguientes tres meses, ya os los podéis imaginar, con sesiones cada 3 semanas o un mes, hasta que en noviembre Alejandro me comunicó definitivamente que no me daba cita para enero, que la de diciembre ERA LA ÚLTIMA.

Ese día, al igual que el 13 de diciembre me sentí muy feliz y a la vez con mucho miedo a las recaídas. Pero he tenido mucha ayuda, muchas herramientas, mucho apoyo de gente a la que no puedo ponerle cara porque solo las conozco a través de un grupo de whattsapp, pero que han estado ahí con mensajes de ánimo cuando ha sido necesario; muchas buenas palabras de personas que se dejan su tiempo y su energía en ayudarnos, y también me he tenido a mí como aliada en este proceso. Con esto último me quiero referir a aquellos que aún estáis en período de recuperación. Sé que suena fácil, pero yo de buena tinta sé que no lo es; también he pasado por esto por desgracia. Así que, aunque os cueste muchísimo trabajo, aunque no tengáis ganas a veces ni de miraros al espejo, aunque no tengáis ánimos ni para poneros los vaqueros y salir a la calle, tenéis que hacer un esfuerzo.

Durante todos estos años que duró mi malestar y mi posterior recuperación, mi objetivo era estar bien, ser feliz y vivir; siempre me negué a que esto me superara.

Merece la pena pasar por el duro proceso de enfrentarte a aquello que te da tantas vueltas en la cabeza, ya que, una vez que lo pasas, la vida es mucho mejor.

Igual que yo lo hice, vosotros también podéis, creed en vosotros y en vuestros psicólogos porque estáis en las mejores manos. Como siempre diré, me faltarán días en mi nueva vida para agradecerles a Alejandro y a su equipo todo lo que han hecho por mí.

Ojalá 2019 traiga muchas nuevas altas y mucha felicidad para todos.

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