Semana Internacional de Concienciación del TOC

Testimonio de afectado de TOC amor-ROCD. 

Va a hacer un mes que Alejandro me dio el alta. Aunque como hablamos en la última sesión el proceso sigue más allá de las sesiones de terapia, puedo decir que el año de tratamiento marcará un antes y un después en mi salud mental y en mi crecimiento personal. 

Fui la niña sensible, curiosa, ansiosa, con miedos y preocupaciones que iban desde lo más mundano a los más profundo. Debía tener 6/7 años la primera vez que pregunté a mis padres qué había antes del universo, y al no saber darme respuesta satisfactoria, sentí esa ansiedad ante la incertidumbre, el miedo a lo desconocido, el vértigo ante la inmensidad. Sé que el toque filosófico y existencialista me acompañará siempre, pero una forma de sentir tan humana se convierte en una pesadilla cuando la mente se vuelve en contra de uno, y eso es lo que me empezó a pasar con mis primeras crisis de ansiedad recién terminada la universidad. 

He pasado por varios tipos de TOC, siendo el relacional (o de amor) el que más ha durado en el tiempo. He hecho diversos tipos de terapia entre los 25 y 35 años y no puedo decir que no me hayan servido de nada, sí me han servido, pero no para atacar el TOC. Sospechaba que tenía TOC porque como buena investigadora de síntomas ya había dado con alguna página en Internet, años atrás, y me había sentido muy identificada con la descripción. Aún así no busqué un especialista y sufrí durante muchos años la tortura mental que ya conocéis. Aún después de muchos años con mi pareja, aún después de casarme y tener hijos, la duda eterna…

La piedra que colmó el vaso fue el TOC suicida…Después de tener a mi hija (tengo un niño y una niña) tuve un momento muy bajo, pensamientos obsesivos, apatía, estaba muy agobiada y desesperanzada. Este nuevo tipo de pensamientos me hacían muchísimo daño y me generaban un miedo horroroso. Al ser distintos en contenido al TOC de amor pero tan parecidos en la forma, supe ver que se trataba de “lo mismo”, y justo quiso la vida que escuchara en mi momento más bajo un podcast de OCD Stories en el que entrevistaban a Alejandro. Me decidí a contactarle y él vio claro que se trataba de TOC (“al menos alguien ve algo claro” pensé). Empecé las sesiones con Isabel, y cuando ella dejó de colaborar con el equipo, seguí con Alejandro.

La terapia me ha ayudado a enfrentarme a los miedos y a fortalecer la parte de mi capaz de no entrar en la seducción de los pensamientos que te prometen respuestas donde no las hay. Me ha ayudado a gestionar mejor los momentos en que sí entras en la espiral, sabiendo salir a tiempo.

Tantos años con TOC habían dejado muy débil mi confianza en mí misma, mi capacidad de distinguir lo realmente importante, mi concentración para enfocar la energía en lo que cuenta. Poco a poco he ido recuperando esa fuerza, sigo teniendo momentos bajos obviamente, y sé que siempre estarán, pero ahora tengo más herramientas para salir del hoyo.

Además de las técnicas específicas aprendidas en la terapia de EPR y gestión del pensamiento, para mi ha sido fundamental entender mis necesidades físicas (dormir suficiente, hacer ejercicio) mis necesidades sociales (hablar y estar con gente pero sin excederme) y encontrar el equilibrio entre tener la mente ocupada (necesario para mi) y estar demasiado estresada (muy peligroso para mi). También un aprendizaje clave es que las emociones son transitorias, saber dejar pasar las cosas…Es difícil porque requiere confianza y dejar ir (en lugar de controlar y sospechar que es lo que se me da bien jeje)…pero es como si tienes una abeja volando a tu alrededor, es cierto que te puede picar pero es contraproducente si te pones a chillar y a mover las manos desesperadamente.

A quien me lea y esté al principio del proceso mucho ánimo, sé lo duro que es, y no estáis solos/as aunque lo parezca…buscad gente que os pueda entender, sea con TOC o no, con quien podáis compartir cómo os sentís, no os lo quedéis dentro que se hace más grande. Y en esta línea quiero dar las gracias a mi marido, la primera persona a la que pude hablarle de mis miedos y obsesiones abiertamente (y eso que estaba él en el centro del meollo) por su paciencia y amor incondicional. A mis hijos porque aún sin saber de salud mental saben, y porque me hacen querer luchar cada día y crecer cada día con ellos, e ilusionarme por las pequeñas cosas como ellos.

A Alejandro y su equipo por dedicar sus vidas a algo tan importante y por hacerlo con tanta profesionalidad y tanta humanidad. Y a Sara, que la conocí en el grupo de WhatsApp y se ha convertido en una compañera en los altibajos del camino y en una amiga del alma. Toda cruz tiene su cara y los que tenemos TOC somos personas sensibles, inteligentes, empáticas y con mucha capacidad de reflexión, de trabajo y de lucha. A por ello 🙂

Un abrazo,Elisa

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