Semana Internacional de Concienciación del TOC.

Buenas tardes. Os escribo mi testimonio sobre el TOC puro de temática amor+homosexualidad (mezclado, alternado, o predominando) que arrastro desde hace 12 años, esta terrible enfermedad que muchos conocemos ya, y que nos llega a hacer creernos incluso otras personas que no somos.

Todo empezó,  de golpe y porrazo, a las pocas semanas de haber empezado una relación a distancia con una chica…de pronto una pregunta interior: ¿por qué estás con ella? Te gusta o la quieres de verdad? Me angustió el no poder darle una respuesta sencilla y rápida, y empecé a pensar todo ese día en ello, hasta el punto de no disfrutar de la excursión con mis amigos que estábamos realizando, sintiéndome como desconectado, triste, vacío, distinto, e irreversiblemente perdido. A partir de entonces, las mismas ideas, sentimientos, sensaciones a diario, que precipitaron en ataques de ansiedad seguidos de la inevitable ruptura con mi pareja al no poder aguantar ese estrés y esas dudas irresolubles, que además le expuse tal cual aparecían en mi cabeza, y ambos lloramos…Tras unas semanas de tristeza pero tranquilidad, fui acercándome de nuevo a ella, y lo retomamos…pero mis dudas no desaparecían, volvían, estaban, se iban y así durante meses…hasta que otra idea intrusiva de la que me culpaba a mí mismo, y de la que no podía librarme, se convirtió en mi mundo: me gustaba mi ex y no podía hacer nada por evitarlo, me consumía la sensación de certeza y duda simultáneas, y mi deber como novio sincero de contárselo…craso error y fin de la relación, fin de esas dudas-certezas impuestas y pena inicial seguida de remanso de paz…por poco tiempo.

A los pocos meses otra idea resonaba en mi cabeza: ¿y si no es que tuvieras dudas con tu anterior novia, sino que en realidad no te gustan las chicas, y puede que seas gay? Me turbaba e incomodaba esa idea, me debatía y no la resolvía, hasta que se iba sola y me tranquilizaba…Pero un día un amigo me confesó su homosexualidad, y automáticamente se dispararon todas las alarmas y la angustia en mi cabeza…¿si él lo es y hasta ahora no lo había tenido claro, me pasará a mi lo mismo? Y ya un no parar durante meses…No quería “ser nada de eso”, pero según mis pensamientos, todo apuntaba irremediablemente a ello, y a que tenía “la responsabilidad” de asumirlo inmediatamente, pues si no, nunca sería feliz. Mis reacciones fueron desde negarlo, bloquearlo, rechazarlo…hasta empezar a “buscar información”: podría tratarse de bisexualidad, ¿por qué no? Eso me calmaba un rato, podía “volver a interesarme en las chicas”…hasta que la incongruencia y la incertidumbre me agobiaban una vez más…Me movía en un zigzag de “identificación hetero-bi-homosexual” basada solo en esas ideas impuestas que no se iban (y cuanto más intentaba resolverlas o rechazarlas, más volvían), aunque había “semanas de tregua” en las que no me preocupaba por lo que pasaba por mi mente y simplemente vivía el momento…Así empezó a gustarme otra chica, y a pesar de las dudas horribles, decidí ir adelante y empezar de nuevo una relación, esta vez saldría bien, no como la anterior, no pensaría, no dudaría (es decir, comprobación-reafirmación)…NI DE COÑA. Las ideas homosexuales se fueron, pero volvieron las relacionadas con el amor, exactamente el mismo patrón, y con los meses, vuelta de golpe a obsesionarme con todo lo homosexual, lo cual chocaba directamente con mi relación…para qué queremos más, todo se convirtió en un infierno, y movido por la altísima ansiedad, le confesé lo que pensaba y sentía a ella, tal cual…empeorando las cosas, ninguno de los dos sospechábamos que hubiera un trastorno mental detrás, y la consecuencia fue seguir culpándome cada vez más por ello, y luchar sin fin contra todos los pensamientos, rechazándolos siempre que estaba con ella, intentando que no se me notara…y empezando a hacer conductas de evitación: no mirar a los chicos, rechazar que alguno me resultase atractivo, evitar contacto corporal, evitar “parecer afeminado”, y mirar en exceso a otras chicas solo para reafirmar que me gustaban (y al mismo tiempo culpándome por hacerlo, no tenía sentido, y además de alguna manera era infidelidad potencial a mi pareja).  

En esa época, gracias a la asignatura de Psicología (estudiaba Medicina) y una peligrosa aunque correcta búsqueda de nuevo en “San Google”, empecé a ponerle nombre a lo que me pasaba: TOC, y me tranquilizó, pero sin saber cómo resolverlo, y demasiado cobarde para buscar ayuda (no quería contar todas mis “rayadas” y que me dijeran que eso era normal y que tenía que “apechugar”), continuó hasta poner de nuevo fin a mi relación. A partir de ahí, un año y medio de olvido, de silencio, de ser yo mismo, y apartando esas ideas horribles ya lejanas las pocas veces que aparecían.

Hasta que el TOC homosexual atacó de nuevo a lo bestia, con imágenes y sensaciones, desanimándome en todo, afectando hasta mi manera de ver a mi familia, sintiendo que no tenía solución, y que muy probablemente no era TOC, era yo que me engañaba a mí mismo negando la “verdad” (una verdad concluida a partir de ideas impuestas y desagradables). Fueron meses de crisis de ansiedad, de no sentirme yo mismo, de querer volver a quien era, y de dificultad con los exámenes y frecuente insomnio…Decidí actuar, yo no podía solucionarlo, necesitaba contar mi problema a un profesional…y el psiquiatra me diagnosticó finalmente de TOC, enviándome a un psicólogo que empezó a manejar mi problema.

Y entonces empezó la normalización y transformación de mi TOC (las obsesiones más primarias desaparecen, pero aparecen otras sobre el propio trastorno y su evolución, y muchísimas compulsiones sin darme cuenta). Las únicas herramientas que me ayudaron fueron dos: “darme permiso” para sentir/mantener las imágenes y sensaciones desagradables en mi cabeza, “saturándome” de ellas, y asumir que después me dañarían menos; y el flirteo social con chicas y chicos sin buscar nada concreto. Funcionó, recuperé “mi yo”, rebajé mi ansiedad, y empecé a conocer a otra chica…pero las crisis “existenciales” no desaparecían, volvían cada mes, y la psicoterapia no avanzaba, solo se basaba en consolidar esas herramientas y describir de manera lógica lo absurdo de mis obsesiones…

Así que el psiquiatra me prescribió sertralina, subiendo progresivamente de dosis, y eso reducía lo malo. Empecé a salir con otra chica, y tuvimos una bonita y larga relación, en la que mi TOC mixto de amor y homosexual reaparecía cada varias semanas y se volvía a ir, estaba pero molestaba solo a veces, y de esta manera conseguí un equilibrio entre TOC y relación, tenía mis baches pero seguía hacia adelante…hasta que las recaídas se fueron haciendo cada vez más frecuentes, y la relación me agobiaba más que otra cosa…La terminamos, descubrí que estaba mejor después y de nuevo una vez más todo se tranquilizó…y posteriormente otra relación, y vuelta a lo mismo, hasta terminarla…Una característica fundamental que veo cuando estoy “en crisis” es la sensación de no sentir nada (cariño, afecto…) y observar mi comportamiento y mis reacciones “como desde fuera”, no ser yo mismo, echar terriblemente de menos los momentos previos “de normalidad”…una sensación agobiante. 

La conclusión hasta aquí es que no me había recuperado del TOC, que aunque estaba atenuado y normalizado, seguía ahí traicionándome en cada nueva relación de pareja…o fuera de ella, pues hubo otra época de empeoramiento que no mejoraba con visitas a otro psicólogo…hasta que en Youtube di con uno de los vídeos de Alejandro Ibarra, y empecé a seguirlo (me identificaba con todo lo que contaba) y a intentar realizar las instrucciones y recomendaciones, veía la EPR como la solución, como ese “darme permiso” que ya conocía de años, modificado y perseverante, y empecé a aplicarlo…el resultado fue de nuevo una importante mejoría, pero con incertidumbre, pues al fin y al cabo eso era “autoexposición con intento de prevención de respuesta” basada en recomendaciones generales…se lo expuse a mi psicóloga y le pareció buena estrategia, pero tampoco me guiaba en ello…y al fin y al cabo, aun estando en global mejor, seguía sin recuperarme, con crisis repetidas que además empezaban a aumentar en frecuencia. Por ello, contacté a Alejandro y le conté mi problema, quedó claro que necesitaba una guía, unas pautas personalizadas establecidas por un terapeuta especialista en TOC

Mi resumen es: hay muchas maneras de vivir el TOC, y la psicoterapia “general” puede ayudar a atenuarlo y a poder “funcionar” mejor en la vida durante años…pero no lo soluciona, y cuando ataca de nuevo, ataca fuerte y con sensación de desesperación. 

He empezado con Lourdes hace nada la EPR, que se me antoja ahora difícil y desconcertante, pero confío en esa guía para poder recuperarme de verdad. Espero que mi testimonio te sirva a ti, compañero/a, como me han servido todos los que he leído en este blog.

Un abrazo, y a por ello!

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