Testimonio de afectada de TOC recuperada 

Estaba sola solo tenia como amigo a Sr. TOC solo hablaba con el sin yo querer.  Cada vez que aparecía un pensamiento intrusivo tenia que analizarlo y nunca jamas llegué a uno conclusión que me satisfaciera 100 por 100. ERA un monstruo que se alimentaba de mi, de mi energía, y si realmente estuve deprimida gracias a el. Lo atendía siempre, le daba valor, me lo creía realmente cada vez que aparecía y eso me consumía mas y mas. No sabia otra forma  de librarme de el. Realmente lo que yo quería era destruir  ese pensamiento, callarlo que no viniera mas y que me dejara en paz. Tuve varios intentos de suicidio y soy mama. Solo porque no quería que ningún pensamientos de «esos» llegara mas a mi.

Entonces mi vida se había convertido ya en un infierno, una tortura de la que yo no quería seguir formando parte, era solo sobrevivir no vivir. Entraba y salía de los psiquiátricos y realmente prefería malvivir allí que en casa y que me vieran así. Pensaba que la vida para mi era eso, una batalla campal mental de la que no podía  salir por mas intentos que hiciera por salir de ella.

Un dia mi madre no contenta con la evolución de mi enfermedad y preocupada por mi mirando e investigando por ella misma dio con Alejandro Ibarra, yo estaba ingresada en esos  momentos cuando me pasó el teléfono y él estaba al otro lado, sinceramente no lo escuché y pensé otro vende humos mas para la lista  de intentos fallidos, de hecho creo que le dije 2 palabras y le devolví el móvil mi madre y le dije no vale la pena, es uno mas. 

Mi madre si creyó en él y su discurso y yo decía, “Madre mía que horror se lo cree  todo” no ve que soy una  incapacitada  y será siempre así? Lo contrató muy a muy pesar, y empezamos su terapia que me sacaba de quicio. Quien iba a pensar que eso me iba a funcionar a mí? Pensaba, este tío esta loco, no tiene ni idea de mi y de mis locuras, esto no lo arregla ni Dios.

Pero se instaló en casa y era imposible no hacerle caso, si él vino a mi casa 3 días aquí a Barcelona a torturame, eso pensaba yo. Hasta que fui haciéndole caso aunque sin mucha ganas, y la grata sorpresa para mi fue que haciendo estas cosas tan raras que él me hacia hacer, mis pensamientos parecían ir disminuyendo, si, la EPR con la que primero pensé maldito el dia que vino éste tío a casa a hacerme  pasar estos malos ratos. Y ahora gracias a Dios pienso , bendito el dia que entró en mi vida. Alejandro me curó. Si se puede .

Hay que buscar especialistas en este trastorno y Alejandro es el mejor! Gracias! 

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