TESTIMONIO Afectado TOC Amor

Siempre que leía testimonios de otras personas pensaba: ¿algún día estaré yo tan bien como para poder escribir uno? ¿llegará mi momento? Y sí amigos, todo llega, por muy difícil y duro que parezca al principio.

Y hablando de principios, con respecto a cuando empezó mi lucha con el TOC he de deciros que no puedo especificar una fecha concreta, ya que para cuando me di cuenta de que se trataba de esta enfermedad llevaba ya un tiempo sufriéndola. Sí es cierto que desde pequeñita he tenido todas las papeletas de desarrollar un TOC: tiendo a obsesionarme con las cosas, soy muy perfeccionista, hipocondríaca, me preocupo mucho por todo… y demás cualidades que solemos tener las personas con TOC.

Pero el verdadero infierno lo conocí al irme un par de meses al extranjero. Aunque yo tenía pareja aquí en España, no había problemas entre nosotros, al principio lo llevaba muy bien. Sin embargo, al ver que las relaciones de las demás chicas que venían conmigo se rompían porque ellas se fijaban en otras personas, la duda llegó a mi cabeza por primera vez: ¿Y si me empieza a mí también a gustar otro chico? Al momento de tener en mi cabeza esa idea intenté eliminarla como pude, ya que me provocaba mucha ansiedad y malestar. Por ejemplo, me autoafirmaba que yo quería a mi pareja y que eso no me podría pasar a mí, incluso evitaba cualquier contacto con chicos; ni siquiera podía mirarlos o sentarme al lado de alguno, porque cada vez que lo hacía intentaba comprobar si sentía atracción por ellos.

Sin embargo, cuando pensaba que no podría ir peor, además del TOC del amor empecé a sufrir de TOC de homosexualidad. Todo comenzó una noche, estando en el extranjero con las demás chicas españolas. Ellas empezaron a contar secretos o curiosidades de cada una. Para mi sorpresa casi todas habían tenido relaciones con otras mujeres excepto yo. Todas me aseguraban que no había nada como el sexo con una mujer, incluso me afirmaban que en el fondo a todas nos gustaban las mujeres. De nuevo otra idea horrible llegó por primera vez a mi mente: ¿Y si a mí también me gustan las mujeres? Seguidamente comencé el mismo ritual que con las ideas del otro TOC: reafirmaciones, evitar hablar, mirar o tener cualquier contacto con chicas, etc. Todo lo que pensaba que eliminaría los monstruos que tenía por ideas, no hacía más que agrandarlos.

Al llegar a España y ver a mi novio pensaba que todo se iba a solucionar, pero pasó totalmente lo contrario; empecé a reasegurar y reafirmar mis dudas estando con él y agrandando así el TOC del amor, y seguía reafirmándome y evitando a las chicas, aumentando así el TOC de homosexualidad. Hasta aquel entonces yo no sabía que sufría de TOC, de hecho, yo creía firmemente que no quería a mi pareja y que era homosexual o bisexual. Hasta que investigando por internet descubrí que no se trataba de mí, si no del monstruo que ahora conozco al que llaman TOC. Sentí un alivio inmenso al leer aquellas líneas, sobre todo el testimonio de Javi, que me alentó mucho a acudir a un especialista.

No obstante, cometí el error de creer que cualquier psicólogo podría solucionar mi problema. Estuve todo un año yendo a dos psicólogas; la primera me hacía llorar en todas las sesiones diciéndome que yo no tenía TOC si no que tenía problemas relacionados con mi niñez y nada más que hacía revolverme el pasado. Y la segunda me mandó a hacer mindfulness guiado por videos, ya que ni ella misma me explicaba como realizarlo.

Desesperada ya, decidí buscar al mejor psicólogo/a especialista en TOC, sin importar cuan lejos estuviera, y para mi fortuna conocí a Virginia, la mejor psicóloga que he conocido jamás: cariñosa, atenta, simpática, siempre dispuesta a ayudarte… solo puedo decir maravillas de ella la verdad. Si no fuera por ella hoy en día no estaría escribiendo este testimonio. Además, al contrario de otras terapias que me decían otros psicólogos que se necesitaba mucho tiempo para ver resultados, con la EPR y las posteriores gestiones del pensamiento en tan solo 10 meses he acabado con mis dos monstruos: TOC de amor y TOC de homosexualidad. Ahora, si los veo pasar por mi mente algún día, no me escondo, simplemente los veo pasar y les digo adiós sin ningún miedo. Ahora sé que no necesito tener una relación perfecta para estar bien con mi pareja, ni soy homosexual porque me parezca una chica guapa. Ahora puedo disfrutar con mi novio y con mis amigas con total normalidad. Ahora puedo ser feliz de nuevo. Todo gracias a Virginia y al maravilloso equipo de Alejandro.

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