Testimonio afectado con TOC de Homosexualidad: 

Todo empezó cuando me pasé a la Universidad, lo cual al igual que en anteriores etapas de mi vida, como los cambios de colegio e instituto, era estresante para mi. Comencé a sentirme desplazado por mis amigos de siempre al volver los fines de semana al pueblo.

Era una sensación nueva para mi que me asustaba. Por aquel entonces consumía cannabis con frecuencia, lo cual no me ayudaba mucho, y acentuaba mis rayadas. Recuerdo la noche exacta donde comenzó mi TOC a dispararse. Estábamos en un bar todos fumados gastándole bromas del típico pobre marginado borracho. Le decían que era homosexual.

Yo estaba un poco nervioso y pensé que como no me estaba haciendo gracia, ellos pensarían que yo también lo podría ser. Esa fue la primera vez que esa duda entró en mi cabeza. Esa noche dormí fatal, y me pasé el día siguiente todo rayado y obsesionado con el tema de que igual pensaban que era homosexual. Me provocaba pavor imaginar que alguien lo creyera. 

Fue así como empezó mi pesadilla, haciéndose cada vez más presente en mi día a día y con mayor intensidad. Pasé también de tener miedo a que la gente lo pensara, a creerme yo mismo que lo podría ser. Me acabé encerrando en mi piso de estudiantes, dejando la carrera a los tres meses, y volviendo a mi pueblo a trabajar.

Durante esos primeros ańos el TOC provocó que mi personalidad cambiara, haciéndome menos yo y más una mascara de un tío muy masculino, agresivo y desequilibrado con el alcohol. Sufría crisis que me duraban hasta 2 meses, donde no tenía ganas de nada, me escondía, deje de ver a mis amigos, y me volví mucho más distanciado al contacto.

Mi familia tampoco sabía muy bien como ayudarme y pensaba que me había vuelto un macarra. Lo de ir al psicólogo era imposible para mi, ya que por aquel entonces creía que el hecho de ir era reconocer que estabas loco, y yo padecía de un miedo atroz a la locura, puesto que mi tío tuvo esquizofrenia, y siempre fue un tabú en mi casa. Pero en una crisis no pude más y fui a una psicóloga. La verdad que ahí vi un poco la luz porque entendí un poco que todo lo que me pasaba tenía explicación.

No me diagnosticó de TOC, solo me dijo que tenía una personalidad obsesiva y me daba ejercicios para hacer que yo en cuanto me encontraba bien los dejaba de lado. Así estuve unos años con recaídas cada vez mas distanciadas pero con esos pensamientos que me limitaban mi vida y desvirtuaban la realidad de mi personalidad.

En una de mis crisis encontré en google acerca del TOC homosexual, y leyendo testimonios de gente que lo padecía me relajó bastante y me abrió una puerta de esperanza hacia la cura total. Comencé con otro psicólogo que también me ayudó pero sin dar con la tecla, puesto que esos pensamientos seguían afectándome. Buscaba algo más mecánico sin irme al por qué de las cosas. Con el paso de los años he aprendido mucho sobre mi mismo y como funciono. Me he interesado por temas como el yoga, la meditación, coaching personales, etc.

El TOC no me ha frenado del todo en mi lucha por cumplir mis sueños. He dejado todo y me he ido a Australia, he trabajado en lo que he querido, he tenido las relaciones que me he propuesto, en definitiva, he aprendido a que hay que enfrentar los miedos para superarlos. Pero con todo esto, seguía notando que mi TOC me estaba limitando, y además que había mutado, ya que ahora me venían pensamientos de TOC del amor ( no tengo pareja) y TOC de pederastia. A todo esto le he puesto nombre tras ver los vídeos de Alejandro Ibarra en YouTube, que desde el primer momento me atraparon como una vía de curación.

Era lo que llevaba años buscando, simple y al grano. Así fue como contacté con ellos y comencé a hacer terapia de exposición con Vanesa. Era novedosa para mí este tipo de terapia, y concordaba con mucho de lo que había aprendido con la meditación. La idea es aprender como son  y se comportan los pensamientos , y a través de la experiencia darnos cuenta que los podemos controlar y atenuar.

Mi recuperación ha sido rápida, principalmente por habérmelo tomado muy en serio, y seguir a rajatabla todo lo que Vanesa me indicó que hiciera en cada momento. Tengo 39 años y la primera vez que sentí una crisis fue con 18 así que nunca es tarde para salir de esto. Tras recibir el alta hace un par de semanas me siento seguro de  decir que entiendo y controlo mi mente. Este momento es algo con lo que llevo soñando muchos años de mi vida y nunca pensé podría llegar a alcanzar.

Por eso quiero dar la gracias a todos aquellos especialistas que me fueron ayudando en las diferentes etapas de mi vida, y especialmente a Alejandro y Vanesa por ayudarme a alcanzar la meta.

Pero ante quien realmente me arrodillo y alabó el esfuerzo realizado todos estos años, es ante mi mismo. Somos los que al final con nuestra dedicación y esfuerzo conseguimos alcanzar las metas.
Por tanto si te sientes reflejado con mi testimonio no dudes en trabajar aquello que te provoca ansiedad o te limita. Al final para progresar y ser más libres debemos conocernos mejor, lo cual pasa por enfrentarnos a nuestros miedos.

Todo esfuerzo es para mejor, mucho ánimo y a por ello!!

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