Testimonio Afectada de Trastorno de Pánico.

Juntos podemos superarlo.

Soy Maite, tengo 48 años y tengo trastorno de pánico desde hace más de 26 años, más de la mitad de mi vida…

Comenzó un día cualquiera, por sorpresa y sin motivo, descolocó mi mundo porque de mí se apoderó un miedo aterrador a la muerte, pero eso no era lo peor, lo peor es que me daba miedo vivir. Pasé por distintos tratamientos y terapias con profesionales a lo largo de muchos años en los que a veces me encontraba algo mejor y en otras la ansiedad se apoderaba de mí, me bloqueaba y me impedía vivir una vida normal.  Dejé de hacer muchas cosas, cosas que a mi entender me podían provocar peligro, alejé de mí cualquier situación que pudiera alterar mi  tranquilidad como el deporte, bailar, alternar con amigos y siempre intentaba no salir de mi zona de confort porque esa era la mejor manera de encontrarme más a salvo. Todo ello me fue afectando no solo a mí sino también a todos los que me rodeaban.

Y toqué fondo hace dos años … Desde que abría los ojos por la mañana mi cerebro estaba constantemente chequeando mi cuerpo intentando encontrar algún síntoma de que algo no iba bien y por una cosa u otra me encontraba en un estado de ansiedad continua hasta la noche. Esa situación se empezó a alargar a lo largo de los meses y entré en situación de pánico constante lo que me obligó a medicarme diariamente, y a perder el control de mi vida. Como he dicho antes, toqué fondo…

Un día por casualidad oí hablar de Alejandro Ibarra, un psicólogo que aplicaba con sus pacientes una terapia distinta que se alejaba mucho de todo lo que había hecho en todos estos años. Y empezamos, al principio con dudas y con miedo a que no funcionara porque esa ansiedad que me había acompañado desde mi adolescencia parecía ser parte de mí y no estaba segura de que me abandonara nunca. Y fue duro, él hacía en cada sesión que me enfrentara a lo que más miedo me daba, me hacía revivir situaciones desagradables que me provocaban miedo, angustia, ansiedad, ahogos, palpitaciones, sudoración, todo aquello de lo que siempre he huido, pero hoy sé que era necesario. Hizo que me diera cuenta de que era yo la que provocaba todo eso con mi pensamiento, de que era yo la que hacía que mi cerebro entrara en modo bucle y se bloqueara y por ello solo dependía de mí que todo cambiara.

Y con su ayuda fue cambiando poco a poco, después de más de un año de terapia y de mucho trabajo interior estoy bien, me siento libre, me levanto libre de malos pensamientos, estoy empezando a hacer una vida normal, como el resto del mundo, he dejado aparcado mis miedos y cuando a veces me enfrento a una situación que me descoloca y me asusta tengo armas para afrontarla, para no perder el control. Hoy vuelvo a ser yo.

Gracias Alejandro.

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