Mi nombre es Alejandro y tengo 24 años, el TOC entró en mi vida cuando tenía unos 14 o 15 años, en mi caso se trata de TOC puro ética – moral, el cual me ha afectado desde entonces especialmente en mis relaciones interpersonales y en mi día a día llegando a vivir un infierno diario conmigo mismo en el que te sientes esclavo de tus pensamientos y atrapado en ellos y sin saber realmente que es lo que te pasa creándote una sensación de impotencia y frustración enormes, lo cual con el paso del tiempo va mermando tu autoestima y confianza en uno mismo.

A lo largo de estos años he estado intentando darle solución a algo que realmente no sabía lo que era y que me generaba mucho sufrimiento.

En 2018 acudí por primera vez a un psicólogo ya que veía que el problema que tenía empeoraba y el sufrimiento era mayor, sin embargo, esa experiencia hizo que la “bola” se hiciera más grande ya que dicho psicólogo no me diagnosticó mi problema como un TOC y no me dio las pautas necesarias para este tipo de trastorno por lo que decidí dejar de acudir a su consulta y seguir informándome para poder dar con la tecla para este problema.

Fue a principios de 2020 cuando la situación llegó a un límite en el que veía que el sufrimiento era mayor y el TOC cada vez me restaba más calidad de vida y me limitaba en muchos aspectos llegando a encontrarme desesperado y sin ganas de vivir, hasta ese límite te puede arrastrar este tipo de trastorno.

Pero no todo son malas noticias y en marzo del año pasado justo antes del confinamiento leyendo el libro de mi rapero favorito Toteking fue cuando descubrí lo que era el TOC puro ya que el expresaba que lo había padecido y yo hasta entonces solo conocía los TOC de tipo motor, por lo que decidí informarme sobre el TOC puro y di con la web del psicólogo Alejandro Ibarra y sus vídeos de Youtube, y al ver sus videos y testimonios posiblemente fue uno de los días más felices de mi vida al ver que mi problema tenía nombre y que lo padecía muchísima gente y sentí que no estaba solo y me sentía comprendido por primera vez en años ya que por mucho que le cuentes a alguien de que trata este tipo de trastorno no lo llega a entender realmente como otro que lo esté sufriendo igual que tú.

Inmediatamente me puse en contacto con Alejandro Ibarra y en cuestión de un minuto comentándole lo que me pasaba me dio respuesta a eso que llevaba años intentando dársela, una semana después comencé tratamiento con Vanesa Jiménez una de las psicólogas de su equipo.

En la primera sesión básicamente hablamos de mi trastorno, de que iba a tratar el tratamiento con la EPR y demás, al principio me mostraba escéptico con el tratamiento porque te parece surrealista que cerrando los ojos y enfrentándote a aquello que te aterra te vaya a sacar del pozo en el que te encuentras pero así es realmente la EPR es eficaz y funciona, si bien no es una cuestión de magia, sino más bien de todo lo contrario, de trabajo, esfuerzo diario, motivación, ganas de salir de ese pozo en el que te encuentras.

Después de 9 meses en tratamiento llegó el día que creía que nunca iba a llegar pero llega, cuando me dieron el alta y ponía fin a esta etapa de mi vida, por eso mi humilde consejo es que si estas en tratamiento o dudas si iniciarlo, no pierdas el tiempo y comienza cuanto antes, ponte en marcha, esfuérzate, sigue las pautas que te diga tu terapeuta y no decaigas en el camino que aunque haya días que creas que no vas a poder superarlo, te digo que si se puede y que con estos profesionales estás en buenas manos.

Por último, me gustaría agradecer de corazón tanto a Alejandro Ibarra como a Vanesa de su equipo la labor que hacen y el trato durante el tratamiento en el que no dejan que te sientas solo y te lo hacen todo muy fácil, y que son unos profesionales como la copa de un pino, es admirable que haya profesionales así en el mundo de la psicología y que te faciliten las herramientas necesarias para solucionar este tipo de trastornos tan peculiares y que requieren de una formación especializada y compleja.

Gracias por haber podido recuperar muchísima calidad de vida y poder llevar una vida normal.

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