Hola a todos, mi nombre es Marta y después de un año y poco menos de un mes por fin he recibido aquella ansiada alta con la que todos soñamos.

Me gustaría contaros mi historia ya que si con ella puedo ayudar aunque sea a una sola persona todo esto me habrá merecido la pena.

Todo comenzó a finales de agosto de 2019 cuando apenas llevaba 8 meses con quien actualmente es mi pareja.

Comencé a tener pensamientos negativos, obsesivos e intrusivos de la noche a la mañana hacia mi chico, de los cuales quería deshacerme, me arrepentía al segundo y no sabía como controlar.

Me interrogaba a mí misma constantemente acerca de mi relación e intentaba dar respuestas a todas aquellas preguntas. Error.

Todo esto me causaba una ansiedad inaguantable y me encontraba en un pozo del que no podía salir, sin poder sostener mi relación ni mi propia vida.

Es entonces cuando comienzo a buscar en internet de forma obsesiva qué me pasa, convencida de que esos pensamientos no eran reales ya que no era la primera vez que me pasaba, también con mis padres hacía años. Pero con mi chico fue distinto, jamás pude controlarlos por mi misma.

Es en este momento cuando descubrí el TOC de amor. Desde el principio fui totalmente sincera con mi pareja y le conté lo que me ocurría, quien siempre me ha apoyado y ha sido conmigo la persona más paciente.

Decidí buscar ayuda y acudí a un psicólogo no especializado en TOC, que intentaba ayudarme pero yo solo compulsionaba constantemente en las consultas. Viendo que no había mejoría, me puse en contacto con el Psicólogo Alejandro Ibarra que me derivó a mi psicóloga, Emilia, la persona que me ha acompañado en este proceso y a la que le agradezco su tesón y dedicación conmigo.

Gracias a ella he aprendido a tolerar la incertidumbre, a que encontrar la respuesta en internet o a través de compulsiones no es la solución y lo más importante, que todos tenemos pensamientos negativos pero yo tenía que aprender a gestionarlos.

Poco a poco fui recuperando las riendas de mi vida, pero para ello tenía que ser constante, perseverante y por supuesto, nunca dejar de exponerme a aquellas situaciones que me aterraban.

Todos los que estáis pasando en estos momentos por lo mismo, sabréis que el camino es largo y con demasiados altibajos, semanas en las que te encuentras bien y otras en las que los síntomas no te dejan seguir con tu vida cotidiana. Deciros que se sale y que muchísimo ánimo, que esto no pueda con vosotros

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