TOC Amor TOC Homosexualidad Psicólogo Alejandro Ibarra
TOC Amor TOC Homosexualidad Psicólogo Alejandro Ibarra

Testimonio de afectado recuperado con TOC Amor y TOC de Homosexualidad con terapia vía online

Siempre, desde niño fui un poco maniático con algunas cosas, pero nada especial ni excesivo. Aunque desde que soy consciente del problema por el que he pasado, es cierto que indagando en mi pasado siempre fui tendencioso a la ansiedad y a la preocupación en algunos asuntos.

Pero un 25 de julio del 2017, algo en mi mente hizo click (noté un cambio en mis conexiones neuronales, un cambio de tranquilidad a extremo nerviosismo), comenzó con el pensamiento intrusivo de «¿y si no quiero a mi novia?» Nada más ser consciente de lo que acaba de pensar, un terror invadió mi cuerpo y sobre todo mi mente.

No le veía sentido, mi año fue increíble, aprobé todo en la carrera, conocí a mi novia, hice muchos amigos. Por qué tuve que hacerme aquella maldita pregunta que volcó mi vida hacia abajo, sin entender por qué empezó a ser mi día a día, constantemente me preguntaba si quería a mi novia y solo pensar que no la quería de verdad me hacía sufrir una barbaridad hasta llegue a tener un ataque de pánico tremendo. Mis padres no lo entendían, yo tampoco, en el fondo no tenía sentido. Si no la quiero pues lo sabría y la dejaría, pero no quería hacerlo y solo pensarlo me hacía sufrir.

Siempre fui muy callejero, estaba a todas horas en la calle con mis amigos y ahora solo quería estar en casa, ver a cualquier mujer me suponía un reto, si la encontraba atractiva me afirmaba que no quería a mi novia, cuando estaba con ella era constante comprobación. ¿Me gustan sus besos? ¿Me gusta su compañía? ¿Es guapa?¿Es la mujer de mi vida?¿Seré capaz de serle infiel?¿Le estoy decepcionando?.

Así estuve 2 meses donde comprendí que tenía un problema de ansiedad, pero no sabía nada más, solo intentaba ocupar mi tiempo lo máximo posible e intentar disfrutar de la compañía de mi novia aunque me era imposible, porque era un continuo cuestionamiento y comprobación que no me dejaba disfrutar y por tanto volvía al bucle.

En uno de mis intentos por ocupar tiempo comencé la serie peaky blinders, me encantaba y no paraba de verla y sentía una gran admiración por el protagonista. Viendo la serie de nuevo, en el capítulo 2 de la temporada 1 me pregunte, ¿Si lo que siento por el ‘prota’ es atracción y no admiración? ¡Otra vez no! Ahora con la misma mecánica que la pregunta anterior, empecé a preguntarme si era gay, ¿y si no quiero a mi novia porque soy gay? ¿Y si toda mi vida estuve engañado y soy gay? ¿y si me gustan los hombres y no lo quería reconocer? Está pregunta me hizo aún pasarlo peor, porque iba en contra totalmente de lo que siempre fui, aun así, no paraba de cuestionarla y hasta parecía real. El problema vuelve a surgir con la fobia social, ver hombres me hacía cuestionar mi sexualidad y ver mujeres lo empleaba para reforzar mi sexualidad verdadera, actividades cotidianas con mis amigos me costaban porque no paraba de comprobar y analizar mis sentimientos hacia ellos, constantemente alerta y sin disfrutar de las cosas, solo me aliviaba pensar que todo eso era falso, en el fondo lo sabía, aun así, comía, dormía, soñaba y VIVIA con esos pensamientos.

Tras un tiempo con este bucle empecé a tener infinidad de pensamientos intrusivos igual o peor de angustiantes para mí, mi segundo año de carrera fue un bucle de miedos irracionales tales como; si sería capaz de suicidarme, que sentido tiene la vida, y si existe Dios, y si no valgo, y si soy capaz de arrancarme los ojos y si soy capaz de matar a mis seres queridos…

El peor año de mi vida sin duda. Comencé a ir a un psicólogo y todo fue genial, él me diagnosticó TOC puro y normalizó mi problema, no hice terapia de exposición porque pienso que él no la conocía o no la empleaba para eso, pero me hizo ver la realidad y comprender que todo eran miedos lejos de la realidad, cosas que temo que se cumplan, que no forman parte de lo que soy y que me atormentan porque mi mente no está bien, no es como las personas «normales». Tras un tiempo de terapia y luchando mucho en perder los miedos, me sentí curado, empecé a ver la luz, la relación con mi novia terminó por razones ajenas y sufrí como una persona normal, empecé a sentirme vivo de nuevo.

Me fui de Erasmus y olvidé que tuve TOC, disfruté como el que más y volví a entrar en una relación en la que sigo actualmente. Pero tras terminar ese año y por tanto mi carrera, volví a vivir en mi pueblo y con mis padres, algo que agradezco y valoro, pero no va con mi personalidad, siempre me gustaba estar fuera y conocer mundo, y esa situación me hacía sentir atrapado y comencé a volver a tener pensamientos intrusivos de todo tipo como antes, mis padres me apoyaron mucho y juntos comenzamos una nueva terapia, ésta vez con Irene, del equipo de Alejandro Ibarra. Me introdujo en la terapia de exposición y me explicó cómo y por qué funcionaba, yo al principio estaba incrédulo, pero ya en la primera sesión noté mejoría, parecía mágico. Exponerte a tus miedos y materializarlos en tu mente constantemente hace que les pierdas el temor y por tanto importancia.

Dijimos de darle un número al nivel de malestar que tenía al exponerme (0=Malestar mínimo, 10=Malestar máximo), durante meses esos niveles bajaban de forma gradual, aunque mi sufrimiento era enorme, algunas semanas deseaba que fuese jueves a las 16 de la tarde solo para ver a Irene y que me calmara y me diera ánimos, cosa que siempre hizo con una gran sonrisa y compromiso.

Poco a poco la terapia empezó a ser cada 2 semanas y de hecho me sentía preparado, empecé a aburrirme en las exposiciones y sin darme cuenta comencé a ser feliz. Es curioso, pero la felicidad y libertad mental es algo de lo que no somos conscientes hasta que nos paramos a pensarlo, me llevó a pensar que la felicidad va con nosotros, un atributo más que tenemos como seres humanos, y no algo que hay que alcanzar durante nuestra vida.

Finalmente, y por sorpresa para mí, el 9 de septiembre del 2021 me dieron el alta, se lo agradezco enormemente a Irene y al equipo de Alejandro, gracias por todo, una de mis mejores decisiones fue ponerme en contacto con vosotros.

Para los que pasen por esto, les digo que la cura está en vosotros, pedid ayuda, contadlo en casa, apoyaos en vuestros seres queridos, aunque sólo vosotros con vuestro esfuerzo os curaréis, y os digo de verdad, os curaréis.

Yo estuve en momentos de total depresión, donde miraba hacia arriba, a mi alrededor y sólo veía negro, y con todo eso, salí. Soy libre de lo que llamaba “cárcel sin rejas”.

También se lo agradezco a mis padres, lucharon incluso más que yo por verme bien. A mi novia, me conoció con este problema, lo aceptó y me ayudó como nadie puede imaginar.

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