Testimonio de afectado recuperado con TOC Amor con terapia vía online

TOC Amor Relacional Psicólogo Alejandro Ibarra
TOC Amor Relacional Psicólogo Alejandro Ibarra

Hola, luchadores y luchadoras

Aún no me creo que sea yo quien escribe un testimonio de recuperación en lugar de leer el de otras personas y tú llegarás a este mismo punto, con esfuerzo, constancia y el apoyo de una excelente profesional como es Vanesa.

Me presento: me llamo Beatriz, tengo 43 años y he estado trabajando duro para hacerme amiga de un TOC de amores. Sí, digo hacerme amiga en lugar de luchar contra él. Porque si hay algo fundamental para recuperarte de este tsunami devastador que llega a ser el TOC es que seas capaz de tolerarlo, de aceptar su presencia, de dejar que esté ahí sin hacer nada, evitando las compulsiones y exponiéndote a la oleada de pensamientos e imágenes que trae. Y entonces, solo entonces, es cuando tus obsesiones se irán tal como vinieron.

He sufrido TOC de amores en dos ocasiones. Las dos veces con mi pareja. La primera no lo supe. Fue hace unos cinco años, cuando llevábamos 14 años felices como una pareja perfectamente imperfecta, es decir, estables pero en la que obviamente después de tantos años ya no hay fuegos artificiales. Por eso cuando un día, a raíz de decirme que no se sentía feliz en ningún aspecto de su vida y que eso incluía a nuestra relación, entré en un bucle infinito de ansiedad y preguntas constantes que abarcaban dudas sobre mis sentimientos hacia él y sus sentimientos hacia mí: y si se ha desenamorado pero sigue conmigo por pena? Y si soy yo la que ya no le quiere puesto que ya no siento mariposas? Y si me estoy conformando? Y si esta relación no me deja crecer y no soy capaz de verlo? Y si soy dependiente de él? Y si sigo con él y le soy infiel? Y si somos dos desgraciados toda la vida? Y si hay alguien mejor para mí ahí fuera? Y si? Y si? Y si?…… Todas estas ideas me torturaban una y otra vez ya que al mismo tiempo sentía que le amaba con todas mis fuerzas y que no quería perderle.

Empecé a fiscalizar la relación constantemente buscando evidencias de que todo iba bien y forzando situaciones: si no teníamos conversaciones profundas a cada momento, si tardaba algo en responder a un mensaje o contenía dos besos en vez de tres, si el sexo no era apabullante cada vez, o si un día le veía menos guapo de lo habitual, mi cabeza me decía que la relación estaba acabada y que tenía que romper.

Y así hice finalmente, con mucho drama porque a los cinco minutos me estaba arrepintiendo y después de unos meses de torpedear la relación.

Puesto que no sabía que todo era producto de un TOC creí que éramos una de tantas parejas que tienen una crisis y no la superan. Pero nos echábamos tanto de menos que intentamos volver hasta en tres ocasiones, a cual peor pues mi ansiedad y obsesiones, y obviamente sus reacciones, hacían imposible estar juntos.

Y tras dos años sin vernos, en octubre pasado quedamos para que me entregara algunas pertenencias y otra vez nos vino el deseo de estar juntos. Empezamos a salir de nuevo y, ¡zas!, a la primera semana yo ya estaba muerta de miedo y con infinitas obsesiones: me estoy equivocando, nos vamos a hacer daño, seguro que le quiero…. Mucha ansiedad, mucho miedo, mucho llanto. Y buscando una respuesta a lo que me pasaba en Google me topé con Alejandro Ibarra y aluciné.

Por fin alguien describía clínicamente qué me pasaba y lo mejor de todo, me daba una solución. Escribí un mail y a los 10 o 15 minutos me llamó. Cuando estás al borde de la desesperación, sin apetito, extenuada por pesadillas que no te dejan dormir, incapaz de trabajar…, la inmediatez me hizo sentir cuidada. Me explicó cómo funcionaba todo y me asignó a Vanesa. En menos de una semana empecé las exposiciones. Recuerdo iniciarlas en un 10 o 9 de intensidad, llorando y con el corazón a mil. Recuerdo sentir que no podría superarlo y dudar del diagnóstico que un experto como Alejandro me había hecho. ¿Y si me estoy engañando y lo mío no es TOC?, me repetía una y otra vez.

Sin embargo, seguí adelante. Un día, otro, otro, otro…. Y tras unos meses durísimos aquí estoy animándote a continuar como hacen los montañeros: subiendo y bajando valles hasta llegar a la cima y con un pensamiento claro: si crees que no puedes más, pregúntate: y un paso, un simple paso puedo dar? Sí, verdad? Y después de ese paso, otro pasito puedes dar? Seguro que también. Y así, pensando solo en el siguiente paso pero comprometid@ con tu recuperación llegarás a la cumbre.

En este camino he aprendido que el TOC ataca a aquello que más te importa, que el miedo a sufrir me hacía protegerme de la manera más increíble, alertándome de peligros que no existían, magnificando el dolor que podría sentir si ocurriese «lo peor».

Pero sé que lo peor nunca es para tanto y que puedo superarlo.

Ahora vuelvo a vivir.

Gracias a Alejandro y Vanesa y gracias a todos los que antes ofrecieron su testimonio para darme esperanza, como espero que mis palabras lo hagan contigo.

Un fuerte abrazo y a por ello!

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