Testimonio de afectado recuperado de tipo existencialista y filosófico con terapia vía online

TOC filosófico existencialista Psicólogo Alejandro Ibarra
TOC filosófico existencialista Psicólogo Alejandro Ibarra

Hola a todos, escribo este testimonio sobre la superación de mi TOC gracias a la ayuda de profesionales como Sara, psicóloga del equipo de Alejandro Ibarra. Espero que pueda servir de ayuda a quien lo lea y espero que le ayude a continuar camino de su recuperación.

En mi caso, mi TOC era puro (no tenía compulsiones físicas sino mentales) y era de tipo existencialista o filosófico mezclado con cierto componente de TOC de daño. Como soy una persona espiritual, mi obsesión era: “¿Y si te reencarnas en otra vida y te torturan?”. Si, es un pensamiento absurdo, como todos los que tiene una persona con TOC. Nosotros sabemos que es absurdo, que en el momento presente no ayudan y además nos causa mucho miedo e inquietud interior que nos impide disfrutar en paz del presente.

Esa obsesión me tenía todo el día en vilo realizando compulsiones sin yo saber que eso eran compulsiones como googlear todo el rato sobre temas de la reencarnación o pensar todo el rato que “pero hombre, como va a ser eso así. Anda y ponte a hacer cosas útiles”, como para quitarme un poco el miedo y la ansiedad de encima pero nada de eso funcionaba. Nada de eso funcionaba porque un TOC no debe tratarse con psicología cognitiva sino con conductual, en este caso con lo que Alejandro dice siempre: la terapia de exposición con prevención de respuesta o EPR, no hay más.

Al principio te pasará que no querrás exponerte o dudarás de su eficacia en ti (¿Qué casualidad que en todos los demás tú crees que va a funcionar excepto contigo porque tú tienes el problema más grande que los demás?). Es normal que todos pasemos por eso y lo pensemos en algún momento porque el TOC es el trastorno de la duda. Dudarás de todo: de si tu obsesión es verdad o no, de si te curarás o no, si se te cronificará o no, de todo. Absolutamente todo y se pasa mal, claro que si. Pero no por ello hay que dejar de trabajar.

Debes ser constante exponiendote a tus más oscuros miedos con la EPR y debes hacerlo de forma sistemática como te enseñan ellos en consulta. Yo lo hacía todos los días sin falta y eso aceleró mucho mi proceso de recuperación. En un mes ya estaba bien y a los dos meses ya super bien, tanto que me dieron el alta pronto. Pero fue por eso, no porque yo sea un superhéroe, sino porque fui constante y disciplinado. Claro que lo pasaba mal exponiendome. Claro que había días que no veía la luz al final del túnel. Claro que había días que ya no podía más.

¿Pero sabes qué? Que al final sí que se puede. No es tanto un túnel sino una esquina. Un día, casi sin darte cuenta llegas a esa esquina y descubres que te habías equivocado de calle, que la calle donde los pensamientos negativos e intrusivos discurren como un río sin estancarse se encontraban en otro sitio. A mi me pasó un día, casi sin yo quererlo, iba caminando por la calle pensando en mi obsesión y mi cerebro la observó como: “menuda tontería” y fue la primera vez que consideré que había alcanzado el 90% de mi curación.

Por supuesto, hay recaídas y duelen, mucho. Duelen porque tú pensabas que estabas ya al 100% pero aún no, aún te queda lo más bonito: alcanzar la maestría de gestionar tu propia mente. Eso que antes no sabías hacer y que tantos problemas te causaba ahora es tu mejor aliada. Al final casi agradeces pasar por esto porque después de exponerte a torturas muy fuertes en tu cabeza mientras (de verdad crees) que te las están haciendo a ti, hace que te vuelvas mucho más fuerte en tu día a día. Si lo peor ya lo has pasado ¿Qué más hay que temer? Nada (o al menos nada que no sea razonable).

Espero que te sirva. Todo mi cariño y mi apoyo si estás pasando ahora por esto. Mucha fuerza.

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